
Después de darme un pequeño pase, fui trasladado al hospital de herrera me sentí en el aire tanto que vi a mi caballo con una samurai y a los muertos bailar dembow , Los médicos que me atendían tuvieron que darme, a mis pedidos insistentes, a mis ruegos desesperados, varias inyecciones de morfina y otras sustancias para poner como un guante suave a la garra con que habitualmente me torturaba la implacable enfermedad: una atroz neuralgia del trigémino.
Pero mi enfermedad no me importó y me fui al Drink "la melma " a tomarme una "fria" y de repente mi cuerpo tenía una pesadez mayor que la del plomo, a ratos, porque en otros no lo sentía en absoluto, exceptuando la cabeza, que conservaba su sensibilidad.hasta que se armo un "lío" y me desmallé en el suelo y amanecí preso, pero me sentí triste por que fue un sueño.
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