Entonces el discípulo atravesó el país en busca del maestro predestinado. Sabía su nombre: Tilopa; sabía que era imprescindible. Lo perseguía de ciudad en ciudad, siempre con atraso.
Una noche, famélico, llama a la puerta de una casa y pide comida. Sale un borracho y con voz estrepitosa y la dice cuidate de Tilopa que te quiere cojer y este no le hizo caso, al día siguiente escucho un voz que decía: ven hacia mí, si no vienes tu mujer morirá. Este ignoro la voz de tilopa y su mujer desapareció
FIN.

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