DON QUIJOTE Y LOS MOLINOS
Aquellas gotas rosando mi cara y aquella batalla inagotable, me sentí triste y desesperada mirándote pelear y sin poder hacer nada, cuando peleabas lloraba y lloraba hasta que aquellos molinos sin ser monstruosos te derrotaban cuando desde lejos te vi caer y supe que la batalla había terminado me acerque mientras te desmallabas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario